lunes, 16 de noviembre de 2015

Hungría vuelve a una Eurocopa 44 años después

Hungría está de vuelta. El fútbol europeo necesitaba recuperar a un país tan mítico como el magiar, y lo hizo después de un auténtico exilio por el desierto. Fue ante Noruega, junto a su público, donde puso fin a más de 40 años sin jugar una fase final de estas características.

Para los aficionados húngaros más jóvenes será misión imposible recordar un momento similar. El mundial de México de 1986 fue el último gran sueño de los magiares, sueño caduco que necesitaba renovarse. Atrás queda una selección inolvidable, con una colección de jugadores de otra época: Puskas, Bozsik, Szibor o Hidegkuti, quienes lograron dos subcampeonatos mundiales y los oros olímpicos de las décadas de los 50 y 60. Historia del fútbol.

Historia del fútbol que hoy vuelve a escribirse. Sería injusto comparar a aquella potencia húngara con el equipo actual, pero al menos la selección que dirige Storck vuelve a codearse con los grandes. En su momento, ya mereció la clasificación directa, pero el destino le tenía reservado una repesca imborrable.

El partido, como el de la ida, tuvo más control de balón noruego, pero mucho más acierto magiar. Al poco de comenzar, Priskin marcaba por toda la escuadra tras un genial contragolpe. Dirigida por un sensacional Kleinheisler, quien ya marcó en la ida, y protegida por el eterno Gabor Kiraly (siempre con sus inequívocos pantalones largos), guardó su ventaja hasta el final, donde Nyland marcó en propia puerta. El tanto de Noruega fue un ligero consuelo para una selección que mereció más en la ida. 

Tras el pitido final, la fiesta fue total en Budapest y en todos los rincones de Hungría. Un país con personalidad, como ya ha demostrado en el ámbito político, que vuelve a una élite que le costó mucho recuperar.

El portero húngaro Gabor Kiraly tras el segundo gol magiar. 
Fotógrafo: Laszlo Balogh/Reuters 

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