lunes, 23 de noviembre de 2015

El tenis de Federer se agota

3 Grand Slams, 6 Masters Mil y el Torneo de Maestros, que consiguió ayer ante Roger Federer, son los números del año de Novak Djokovic, en la que puede que sea la mejor temporada de un tenista en la historia. Los números del suizo son, en cambio, mucho más discretos. Tendrá que conformarse con Cincinnati, ya que Brisbane, Dubái, Halle, Estambul y sobre todo Basilea, son títulos menores que ya ni en Suiza celebran.

Ayer en el O2 de Londres no hubo emoción alguna. Nada más comenzar el partido Nole rompía el servicio de Roger y mantenía su ventaja hasta el 5-3, donde volvió a quebrar su saque. En el segundo set, esperó hasta el último servicio del suizo para convertirse en Maestro por cuarta vez consecutiva. Ni siquiera el hecho de tener el público a su favor mejoraba el juego de Federer. Quizás lo más inteligente habría sido no presentarse a la final, como ya hizo el año pasado, justificando una lesión que todo el mundo sabe que no existía: buscaba descansar para la final de la Copa Davis que se celebraba la semana siguiente.

Y es que el tenis de Federer se ha ido simplificando con el paso de los años. Ahora vive de los primeros servicios y de las voleas cómodas. También, de vez en cuando, es capaz de mandar alguna derecha a la línea. Esto sí, aquél revés a una mano con el que dominó el circuito hace años ya no existe. Es más probable que golpee la bola con la caña a ver un winner con su revés.

Los “expertos” del tenis achacan este bajón del suizo a su edad (34 años), pero la realidad es otra. Roger lleva años sin mentalizarse de que ya no juega contra Hewitt, Moyá, Roddick o Safín. Ahora tiene delante a Nadal, Djokovic, Murray, Wawrinka… Los números no engañan: en el año 2004, cuando Federer era número 1 indiscutible ya, entre todos los tenistas del top 10 sumaban 20 grandes. En el ranking actual, los 10 primeros suman 45. Nadal, en la que es la peor temporada de su carrera,  ha sumado solamente dos títulos menos que el suizo. Al menos a Roger le han dado el premio al favorito de los aficionados de Londres. Motivo de celebración.


Federer trata de golpear una bola. Foto: Tim Ireland

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Sudán del Sur, fútbol para detener la guerra

En Sudán del Sur existe un sueño. La nación más joven de África, la cual forma parte de la FIFA desde 2012, tiene el deseo de clasificarse para la próxima Copa Africana de Naciones que se celebrará en 2017 en Gabón. Para lograr este objetivo se dio un paso importante el pasado 5 de septiembre tras ganar a Guinea Ecuatorial, cuarta en la última CAN, por 1-0. El ídolo del triunfo fue Lual Atak, jugador del Al-Ahly de Sudán y autor del único gol del partido. Éste impensable resultado inspiró otro sueño: que el fútbol sea capaz de detener una guerra civil que ha durado dos años.


El once de Sudán del Sur que venció a Guinea Ecuatorial / Getty Images


Sudán del Sur se independizó de Sudán tras un referéndum que obtuvo el 98.83% de los votos a favor de la independencia en 2011.  Debido a los conflictos tribales, el fútbol ha estado en un segundo plano mucho antes que este acontecimiento. El clima bélico comenzó debido a que los opositores acusaban al gobierno de querer gobernar para siempre, de no representar todas las tribus y de realizar políticas que abandonan a la población rural. La situación degeneró en una guerra civil a finales de 2013, cuando el actual presidente Salva Kiir acusó a su ex diputado Riek Machar de intentar un golpe de Estado. El balance muestra decenas de miles de personas muertas, más de dos millones de personas sin hogar y un país dividido.

Tras el partido ante Guinea Ecuatorial, Chabur Goc Alei, presidente de la Federación de Fútbol de Sudán del Sur, se mostró eufórico. Los “estrellas brillantes” habían cosechado diez derrotas y dos empates antes de vencer a los ecuatoguineanos. Sin embargo, la victoria en su primer partido oficial en casa ha elevado la moral de los aficionados, que se ven con opciones de lograr la clasificación para la próxima CAN. Para ello tendrán que lograr la difícil tarea de finalizar primeros en el grupo C o al menos, sumar un buen número de puntos que les permitan pasar cómo mejores segundos. El próximo partido será el 22 de marzo,  fecha en la que reciben a Benin.

Por el momento, una sola victoria ya ha hecho más por la unidad del país que todo un año de negociaciones. Un nuevo ejemplo de la capacidad que tiene este deporte para unir a un pueblo. Ojalá que en el corazón de África el balón y las victorias de su selección puedan acabar con una guerra que divide al país.

Ciudadanos sursudanenes / Imagen: Blog Historia Económica


lunes, 16 de noviembre de 2015

Hungría vuelve a una Eurocopa 44 años después

Hungría está de vuelta. El fútbol europeo necesitaba recuperar a un país tan mítico como el magiar, y lo hizo después de un auténtico exilio por el desierto. Fue ante Noruega, junto a su público, donde puso fin a más de 40 años sin jugar una fase final de estas características.

Para los aficionados húngaros más jóvenes será misión imposible recordar un momento similar. El mundial de México de 1986 fue el último gran sueño de los magiares, sueño caduco que necesitaba renovarse. Atrás queda una selección inolvidable, con una colección de jugadores de otra época: Puskas, Bozsik, Szibor o Hidegkuti, quienes lograron dos subcampeonatos mundiales y los oros olímpicos de las décadas de los 50 y 60. Historia del fútbol.

Historia del fútbol que hoy vuelve a escribirse. Sería injusto comparar a aquella potencia húngara con el equipo actual, pero al menos la selección que dirige Storck vuelve a codearse con los grandes. En su momento, ya mereció la clasificación directa, pero el destino le tenía reservado una repesca imborrable.

El partido, como el de la ida, tuvo más control de balón noruego, pero mucho más acierto magiar. Al poco de comenzar, Priskin marcaba por toda la escuadra tras un genial contragolpe. Dirigida por un sensacional Kleinheisler, quien ya marcó en la ida, y protegida por el eterno Gabor Kiraly (siempre con sus inequívocos pantalones largos), guardó su ventaja hasta el final, donde Nyland marcó en propia puerta. El tanto de Noruega fue un ligero consuelo para una selección que mereció más en la ida. 

Tras el pitido final, la fiesta fue total en Budapest y en todos los rincones de Hungría. Un país con personalidad, como ya ha demostrado en el ámbito político, que vuelve a una élite que le costó mucho recuperar.

El portero húngaro Gabor Kiraly tras el segundo gol magiar. 
Fotógrafo: Laszlo Balogh/Reuters 

lunes, 9 de noviembre de 2015

El penúltimo desprecio de Diego Costa


No marcará goles, ni dará asistencias, ni siquiera se dignará a trotar por el campo, pero el show de Diego Costa en cada partido es indudable. El sábado en el Britannia Stadium, donde el Chelsea de José Mourinho ofreció otro lamentable espectáculo (nada nuevo), Costa volvió a liarla. Reincidente una vez más,  parece que al hispano brasileño  las sanciones y la mala prensa que le rodea le dan exactamente igual.

En esta ocasión, la exhibición de El Lagarto comenzó tras una supuesta falta de Ryan Shawcross, zaguero del Stoke City, que el colegiado no consideró oportuna. Diego Costa se levantó del suelo y, con gestos ostensibles, le hizo saber a Shawcross que “olía mal”. En otro instante del partido, Costa fue a recoger un balón que se había perdido por el córner, con tanta urgencia que acabó pisando a uno de los empleados de seguridad que se encontraba en esa zona del campo. Posteriormente, el steward, considerando que había sido intencionado, interpuso una denuncia contra el jugador.

 El enfrentamiento de Costa con Shawcross (vía Youtube)
Los incidentes que protagonizó Diego Costa este sábado no son más que la continuación de una larga lista. En septiembre, en el duelo contra el Arsenal, provocó la expulsión de Gabriel con malos modos y dio un manotazo al central Koscienly. Aquello le costó 3 partidos de sanción, y en su regreso ante el Liverpool, no se le ocurrió otra cosa que patear las costillas de Skrtel cuando este estaba en el suelo.

En su época en España también se dedicaba más al espectáculo que al juego. En una ocasión con el Rayo Vallecano escupió en la cara de Sergio Ramos, lo cual, en aquella ocasión, le hizo bastante gracia a la prensa. Ahora, tras triunfar en el Manzanares con un juego que se identificaba más con el suyo, todo el mundo se da cuenta de su inutilidad. Su nivel actual difícilmente le llegaría para luchar por la titularidad en el respetable Llagostera. Lo peor de todo es que el marqués Vicente del Bosque  sigue empeñado en convocarle y en dejar la imagen de la Selección por los suelos. Hace unos años del Bosque dijo, con razón, que descartaba una convocatoria de Aspas a la Selección por sus malos modos en un derbi con el Deportivo. Al parecer, el comportamiento de Diego Costa es más de su agrado

Diego Costa agarra del cuello a Shawcross. / Ed Sykes (Reuters)

martes, 3 de noviembre de 2015

Garbiñe Muguruza, ¿maestra o alumna?

En el mundo del tenis, como en la vida, existen tres tipos de personas: los ganadores, los perdedores y los sobrevalorados. El domingo pudimos comprobar que la hispano-venezolana Garbiñe Muguruza pertenece a este último grupo. Había finalizado el WTA Finals (equivalente al Torneo de Maestros masculino) en el que Garbiñe logró llegar hasta las semifinales del cuadro individual y la final de dobles, cayendo con estrépito en ambas. Los comentarios oportunistas en los medios y  redes sociales no se hicieron esperar, calificándola como “maestra”. Ahora bien, ¿merece Muguruza este apodo?

Entre los logros de la nacionalizada española, además de los citados en el párrafo anterior (si es que llegar a unas semifinales puede considerarse como logro), están la final de Wimbledon ante Serena Williams y el torneo de Pekín conquistado hace apenas un mes, el único de su carrera. Torneo, por cierto, que se caracterizó por la ausencia de las mejores raquetas del momento, como Maria Sharapova, Simona Halep o la propia Serena. Un palmarés que deja mucho que desear.

Sorprende, por tanto, ver a Garbiñe en el número 3 de la clasificación WTA. Un circuito deplorable, venido a menos en los últimos años. En su historia, diferentes jugadoras lo han dominado a su antojo ante la falta de nivel de sus contrincantes: Graf, Evert, Navratilova, Justine Henin (retirada a los 25 años por “estar cansada”) y hoy en día, Serena Williams. La estadounidense ridiculiza a la WTA asistiendo y ganando los torneos que se le vienen en gana. Sin ir más lejos, la semana pasada no apareció por Singapur por un supuesto embarazo que ninguna fuente ha confirmado. Otro ejemplo, la belga Kim Clijsters se retiró en 2007 del tenis, y en su vuelta en 2009 ganó el US Open. ¿Más casos? Martina Hingis, rival ante la que cayó Garbiñe en la final de dobles del domingo, se ha retirado hasta en dos ocasiones. 35 años tiene ahora, y sigue ganando títulos como en su juventud.


Martina Hingis y Sania Mirza celebran su título en Singapur ante Garbiñe 
Muguruza y Carla Suarez. Fotografía: Mohd Fyrol, AFP

Por todo esto, ver a “Mugu” en el número 3 da vergüenza ajena. Lo único que tiene a su favor en su corta edad, apenas 22 años, pero su mentalidad no es la de una ganadora. Hasta ahora se ha estado aprovechando del bajísimo nivel del circuito femenino, sumando puntos únicamente por ganar partidos de rondas previas, pero en las fases finales siempre ha fallado. Lo peor es que los 34 años de Serena invitan a un cambio generacional y, en un futuro no muy lejano, Garbiñe será la número 1. En ese instante, el tenis femenino tocará fondo.