martes, 3 de noviembre de 2015

Garbiñe Muguruza, ¿maestra o alumna?

En el mundo del tenis, como en la vida, existen tres tipos de personas: los ganadores, los perdedores y los sobrevalorados. El domingo pudimos comprobar que la hispano-venezolana Garbiñe Muguruza pertenece a este último grupo. Había finalizado el WTA Finals (equivalente al Torneo de Maestros masculino) en el que Garbiñe logró llegar hasta las semifinales del cuadro individual y la final de dobles, cayendo con estrépito en ambas. Los comentarios oportunistas en los medios y  redes sociales no se hicieron esperar, calificándola como “maestra”. Ahora bien, ¿merece Muguruza este apodo?

Entre los logros de la nacionalizada española, además de los citados en el párrafo anterior (si es que llegar a unas semifinales puede considerarse como logro), están la final de Wimbledon ante Serena Williams y el torneo de Pekín conquistado hace apenas un mes, el único de su carrera. Torneo, por cierto, que se caracterizó por la ausencia de las mejores raquetas del momento, como Maria Sharapova, Simona Halep o la propia Serena. Un palmarés que deja mucho que desear.

Sorprende, por tanto, ver a Garbiñe en el número 3 de la clasificación WTA. Un circuito deplorable, venido a menos en los últimos años. En su historia, diferentes jugadoras lo han dominado a su antojo ante la falta de nivel de sus contrincantes: Graf, Evert, Navratilova, Justine Henin (retirada a los 25 años por “estar cansada”) y hoy en día, Serena Williams. La estadounidense ridiculiza a la WTA asistiendo y ganando los torneos que se le vienen en gana. Sin ir más lejos, la semana pasada no apareció por Singapur por un supuesto embarazo que ninguna fuente ha confirmado. Otro ejemplo, la belga Kim Clijsters se retiró en 2007 del tenis, y en su vuelta en 2009 ganó el US Open. ¿Más casos? Martina Hingis, rival ante la que cayó Garbiñe en la final de dobles del domingo, se ha retirado hasta en dos ocasiones. 35 años tiene ahora, y sigue ganando títulos como en su juventud.


Martina Hingis y Sania Mirza celebran su título en Singapur ante Garbiñe 
Muguruza y Carla Suarez. Fotografía: Mohd Fyrol, AFP

Por todo esto, ver a “Mugu” en el número 3 da vergüenza ajena. Lo único que tiene a su favor en su corta edad, apenas 22 años, pero su mentalidad no es la de una ganadora. Hasta ahora se ha estado aprovechando del bajísimo nivel del circuito femenino, sumando puntos únicamente por ganar partidos de rondas previas, pero en las fases finales siempre ha fallado. Lo peor es que los 34 años de Serena invitan a un cambio generacional y, en un futuro no muy lejano, Garbiñe será la número 1. En ese instante, el tenis femenino tocará fondo.

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