sábado, 24 de octubre de 2015

Guardiola-Europa, relación imposible

Terminó la tercera jornada de la fase de grupos de la Champions League, y las miradas de los más críticos se dirigieron, un día más, hacia Mourinho. El portugués había empatado en Kiev con medio equipo en la enfermería y mostrando un buen juego poco habitual en este Chelsea actual, que parece que levanta el vuelo muy lentamente. Estos mismos “expertos” futboleros son los que obviaron el ridículo del Bayern Múnich en el Emirates Stadium, uno más en Europa desde que Pep Guardiola tomó las riendas del club alemán.

Y es que el objetivo que se le impuso al entrenador catalán al firmar su contrato sigue sin cumplirse: ganar la Copa de Europa. En las dos ediciones anteriores fue humillado por el Real Madrid en su propio estadio y goleado por el club de sus amores, el Barcelona. En Londres, el Arsenal, un equipo que venía de perder ante el Dinamo de Zagreb (2-1) y el Olympiacos (2-3), volvió a sacar a la luz las debilidades de los bávaros. Todo ello con una plantilla superlativa, de las tres mejores del mundo, que cuenta en sus filas con el mejor delantero del momento, Robert Lewandowski.


En estos dos años, Guardiola ha logrado lo que cualquier otro entrenador sería capaz de conseguir. La Bundesliga, quizás la liga menos igualada de Europa, en la que ya ni siquiera el Borussia Dortmund es capaz de competir (esta temporada tendrá que conformarse con jugar la mediocre Europa League), no es sinónimo de éxito para alguien que viene de ganarlo absolutamente todo con el Barça. Estamos hablando de una competición que en el 2013 ganó por 19 puntos de diferencia sobre el segundo y en el 2014, por 10, aun perdiendo los últimos cuatro encuentros.


Tras la derrota por cero goles a cuatro ante el Real Madrid, algunos tímidos silbidos acompañaron acciones del equipo que rápidamente quedaron censuradas por la mayoría. La mentalidad alemana no permite fisuras en la relación, circunstancia que consiente un caminar más pausado en el sendero del fracaso. Las ofertas del Manchester City por Guardiola están llegando a las oficinas de Baviera, incluso suena Carlo Ancelotti para sustituirle. Si Pep desea conservar su puesto, no bastarán los títulos nacionales. Solo tiene una solución: la Champions.

Pep Guardiola durante la derrota del pasado miércoles ante el Arsenal. -Reuters

sábado, 10 de octubre de 2015

Serbia se reencuentra con su orgullo en Albania

Penúltima jornada de eliminatorias para estar en la Eurocopa de Francia 2016, en la que un partido despertó la atención mundial desde el principio. La intensidad con la que se vive el duelo de Los Balcanes, tanto política como socialmente, y más aún tras los incidentes del dron de la ida, llevaron a calificar este partido de alto riesgo.

Para evitar episodios como los del año pasado, las medidas de la UEFA y la Federación Albanesa no se hicieron esperar. Un operativo de seguridad inédito para un acontecimiento con tintes históricos: alrededor de 1500 policías, francotiradores, dos helicópteros policiales, entradas personalizadas y sin ningún aficionado serbio en el campo. Medidas que parecían flaquear el día antes del partido, cuando el autobús serbio era apedreado por un niño albano de 14 años.

En el Elbasan Arena, a 33 kilómetros de la capital Tirana, el partido fue tedioso por momentos. En la primera parte, era la selección serbia la que proponía más juego. Fruto de ello llegó una ocasión de Branislav Ivanovic, cuyo lanzamiento se fue rozando el larguero, y un gol anulado a Adem Ljajic por una supuesta falta de Tosic al portero albano.

En el segundo periodo, todo seguía igual. Albania, con un juego rácano y conservador, apenas disfrutó de una ocasión de gol en todo el partido, que el meta serbio Stojkovic desbarató mandándola a córner. Los goles de Kolarov y Ljajic, aunque fueran ambos en el descuento, hicieron justicia en el marcador.

Albania, que ya se había encargado de calentar el partido días antes, recibió su justo castigo. Aún sabiendo el favor que les había hecho Portugal ganando a Dinamarca, y que con una victoria se clasificaban por primera vez en su historia para la fase final de una Eurocopa, decidieron conformarse con el empate y lo acabaron pagando. Hace tres meses, la UEFA les regaló los 3 puntos tras los incidentes de aquel partido en Belgrado que ellos mismos empezaron. Hoy, el fútbol se los devuelve a Serbia.

                                                                     El centrocampista serbio Adem Ljajic celebra eufórico su gol.
                                                                     Fotógrafo: Nikolay Doychinov/ AFP/ Getty Images

martes, 6 de octubre de 2015

Terceras partes nunca fueron buenas

Minuto 72 en Stamford Bridge. Tras un genial contragolpe llevado a cabo por el senegalés Mané, Graziano Pellè pone el 1-3 en el marcador. Empieza una leve música de viento por el estadio. Pocos son los aficionados que se atreven a pitar a José Mourinho después de todo lo logrado en este club, pero la realidad invita a hacerlo. El Chelsea coquetea con los puestos de descenso de la Premier y se encuentra en la tercera posición de su grupo de Champions.

Seis derrotas, dos empates y tres victorias acumula el técnico portugués este año. Un pobre bagaje para el equipo del multimillonario Roman Abramóvich, quien cada temporada invierte desorbitadas cantidades de dinero en nuevos jugadores. Pero la mala racha de los londinenses no es nueva para José. Sus terceros años como entrenador del mismo equipo no son recordados precisamente por su brillantez. Sin ir más lejos, su último mandato en el Real Madrid acabó con cero títulos y una guerra abierta en el vestuario, en especial con Iker Casillas.

Algo parecido está pasando este año en las oficinas blues. Mourinho, lejos de reconocer sus errores, regresa con el discurso victimista que hace mención a una “rata” dentro del vestuario. Como Jerzy Dudek, antiguo portero del club blanco, explica en su libro “Una carrera no real”, en el Madrid el señalado por el portugués fue Esteban Granero. El sábado, en la rueda de prensa post partido, ante la sobre-información de un periodista Mourinho dejó caer la posibilidad de la existencia de un “topo” interno. A todo esto, hay que sumarle el improcedente despido de la doctora Eva Carneiro, según palabras del entrenador, por “no entender el juego” al saltar al césped en un mal momento.

Ayer, el Chelsea emitió un comunicado a través de su página web con el que mostraban su apoyo total a Mourinho. Aseguraban que “los resultados no están siendo lo suficientemente buenos, pero nosotros creemos que él es entrenador adecuado para dar la vuelta a esta temporada y que tiene un equipo para hacerlo posible". El portugués ya sabrá que cuando un club ratifica a su entrenador, no es muy buena señal. Que se lo digan a Brendan Rodgers, entrenador del Liverpool hasta el domingo, destituido tras empatar a uno en el derbi de Merseyside. Terceras partes nunca fueron buenas, Mou.

Mourinho, durante la derrota 1-3 ante el Southampton en Stamford Bridge.
Fotógrafo: Dylan Martinez/Reuters