sábado, 10 de octubre de 2015

Serbia se reencuentra con su orgullo en Albania

Penúltima jornada de eliminatorias para estar en la Eurocopa de Francia 2016, en la que un partido despertó la atención mundial desde el principio. La intensidad con la que se vive el duelo de Los Balcanes, tanto política como socialmente, y más aún tras los incidentes del dron de la ida, llevaron a calificar este partido de alto riesgo.

Para evitar episodios como los del año pasado, las medidas de la UEFA y la Federación Albanesa no se hicieron esperar. Un operativo de seguridad inédito para un acontecimiento con tintes históricos: alrededor de 1500 policías, francotiradores, dos helicópteros policiales, entradas personalizadas y sin ningún aficionado serbio en el campo. Medidas que parecían flaquear el día antes del partido, cuando el autobús serbio era apedreado por un niño albano de 14 años.

En el Elbasan Arena, a 33 kilómetros de la capital Tirana, el partido fue tedioso por momentos. En la primera parte, era la selección serbia la que proponía más juego. Fruto de ello llegó una ocasión de Branislav Ivanovic, cuyo lanzamiento se fue rozando el larguero, y un gol anulado a Adem Ljajic por una supuesta falta de Tosic al portero albano.

En el segundo periodo, todo seguía igual. Albania, con un juego rácano y conservador, apenas disfrutó de una ocasión de gol en todo el partido, que el meta serbio Stojkovic desbarató mandándola a córner. Los goles de Kolarov y Ljajic, aunque fueran ambos en el descuento, hicieron justicia en el marcador.

Albania, que ya se había encargado de calentar el partido días antes, recibió su justo castigo. Aún sabiendo el favor que les había hecho Portugal ganando a Dinamarca, y que con una victoria se clasificaban por primera vez en su historia para la fase final de una Eurocopa, decidieron conformarse con el empate y lo acabaron pagando. Hace tres meses, la UEFA les regaló los 3 puntos tras los incidentes de aquel partido en Belgrado que ellos mismos empezaron. Hoy, el fútbol se los devuelve a Serbia.

                                                                     El centrocampista serbio Adem Ljajic celebra eufórico su gol.
                                                                     Fotógrafo: Nikolay Doychinov/ AFP/ Getty Images

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